Lorena Meritano estuvo en el programa de Lanza la Red, donde dio a conocer el testimonio de su larga batalla contra el cáncer, una batalla que libró de la mano de Dios y en compañía del amor incondicional de su esposo Ernesto Calzadilla y su familia. además también estuvo compartiendo en la mesa de trabajo el Padre Carlos Jiménez quien aportó grandemente al desarrollo del programa.

La Señora Nelly Pulido, realizadora del programa Lanza la Red, decidió hablar del testimonio desde la Palabra, para lo cual compartió la cita de Marcos 10, 46 – 52: Jesús sana a Bartimeo el ciego, este es un ejemplo de la bondad de Dios para con aquellos que tienen fe en Él. Frente a ello, Lorena Meritano comentó su entrega absoluta a Dios y dijo “lo pude sentir no metafóricamente, sino física, psicológica y emocionalmente, con el diagnóstico a tiempo de un cáncer que no había hecho metástasis” pasando por 16 quimioterapias en las que siempre contó con el apoyo de su esposo Ernesto Calzadilla a quien ella ve como un ángel que Dios le envió para acompañarla en ese proceso y en su vida.

“No podía dejar de venir aquí hoy a decirles primero que todo ¡Gracias! a Dios y a ustedes por todo lo que han orado por mí, creo profundamente en el poder de la oración y sé que cientos o miles o alguien oró por mí y eso lo agradezco, porque ustedes que oraron son como ángeles de Dios en esta tierra, y a ello le debo estar aquí”

Pero Lorena no sólo agradeció a la oración, también dio un gran valor a la labor de la medicina: “no le puedo quitar el mérito a la medicina, estoy dando testimonio de esperanza, vida, fortaleza, fe y amor”.

El padre Carlos, se dirigió a ella confirmando el poder de la oración que mencionaba Lorena, el Padre, habló de los testimonios que han pasado por el programa; a Lorena le dijo: “No me cabe la menor duda de que no sólo estuvo ahí con su mano curativa, incluso guiando la mano de los médicos, sino que te estuvo hablando al corazón para que te mantuvieras firme”. El padre quiso resaltar el testimonio de Lorena desde su entrega espiritual y preguntó puntualmente: “¿Quién te dio esa fuerza para continuar?” ante esto, ella expresó “quiero resaltar, que yo no me victimizo, quiero hablar de esto, primero para dar testimonio de vida, de fe y esperanza, segundo para también enviar un mensaje de conciencia a todas las personas que me puedan oír, sobre responsabilizarse con su salud (…) ante la pregunta, desde un principio, cuando noté esa bolita, enseguida con mi esposo fuimos al médico y ante la respuesta de que había un cáncer en mi cuerpo, no lo tomé como si hubiese iniciado una guerra en mi vida” Lorena, fue muy enfática al mencionar que fue todo lo contrario y que su cáncer lo había recibido como una bendición “desde un inicio lo tomé como un maestro, le agradecí que haya venido a mi vida, nunca me pregunté ¿Por qué?, me preguntaba ¿Para qué había llegado el cáncer a mi vida?”.

Lorena compartió a los oyentes que esta experiencia no la tomó con omnipotencia ni soberbia para pensar que podría ganarle al cáncer “sería muy soberbio de mi parte creer que un ser humano como yo, le pueda ganar la batalla a una enfermedad que puede ser terminal en el 80% de los casos”. Muchos suelen luchar contra el cáncer, en su afán de vencerlo se vuelven soberbios y pierden su fe, ella por el contrario lo recibió agradecida y expresó “nunca quise luchar con él porque lo recibí desde un inicio como un maestro, un maestro de paciencia”.

En medio de este testimonio resaltó que es una enfermedad que no sólo la sufre el paciente, sino que la sufre la familia, “el paciente pone el cuerpo”, Lorena contó, cómo en ciertos momentos sintió desfallecer “yo le decía a mi mamá y a mi esposo, no quiero seguir porque que estaba sufriendo mucho… Pero hubo algo muy adentro llamado Dios, que me daba fuerza en esa desesperación y oscuridad, en esa ‘falta de fe’ de ese momento, ese Dios me ayudó a trascender y salir adelante”. Estas palabras dan paso para reflexionar en algo que es muy importante: Confiar en el Señor todo el tiempo, no sólo en las adversidades como ella lo explicó, “yo no descubrí a Dios a partir de un maestro que me vino a enseñar, llamado cáncer, siempre fui profundamente creyente” resaltó, que era de suma importancia reconocer el poder de la oración y el amor, el amor propio e incondicional de la familia.

El padre Carlos, hablóó en ese momento de esa experiencia de Dios que cada persona tiene “que al final es el mismo Dios, que se revela, nos habla y que iremos conociendo cada vez mejor”. La Señora Nelly hizo su intervención, y refiriéndose a un artículo publicado en una reconocida revista, le preguntó acerca de la afirmación de Lorena: “Pero a Dios hay que ayudarlo”; Lorena entró en detalles explicando que con esa frase se refiere a la responsabilidad que cada uno debe tener con su salud, “me refiero a ello con ir al médico a hacerse exámenes, a estar pendiente de uno mismo, para afrontar de mejor manera las adversidades” para explicarlo mejor dio un ejemplo: “Si estoy desempleado, tengo que levantarme de la cama e ir buscar trabajo, porque Dios no va a hacer que el que me va a dar trabajo me venga a golpear a la puerta de mi casa, en ese sentido hay que ayudarlo”. Su reflexión ante este tema fue: “debemos dar todos los días el 100% de nosotros, tratar de ser cada vez mejor persona, compartir lo poco que podamos con quien sea”.

La grata compañía de Lorena y Ernesto en el programa de Lanza la Red, dejó por último un excelente mensaje con su testimonio, y es el amor y cuidado propio, Lorena Meritano hizo una importante invitación: En primer lugar, a confiar en Dios y en segundo lugar, asistir al médico a hacerse chequeos: hombres, mujeres, niños y niñas, todos por igual, estar pendientes de su salud y actuar ante ello, ayudarle a Dios, como lo dice Lorena, el Señor siempre estará con aquel que lo busque de corazón porque: “Todo lo que ustedes, al orar, pidan con fe, lo recibirán.” (Mateo 21, 22).